La
multiplexación por división en longitud de onda,
multiplexación óptica o
DWDM (Dense
Wavelength Division Multiplexing) tiene su origen, en la
posibilidad de acoplar la salida de diferentes fuentes emisoras de luz,
cada
una a una longitud de onda o frecuencia óptica diferente,
sobre una misma fibra
óptica. Después de la transmisión a
través de la fibra, cada una de estas
señales o canales ópticos
en distintas longitudes de onda, pueden ser separadas entre
sí hacia diferentes
detectores en su extremo final. El componente encargado de inyectar las
distintas
fuentes sobre la misma fibra óptica es el multiplexor, el de
separarlas es el
demultiplexor, y el de adaptar las longitudes de onda recibidas a una
longitud
de onda estandarizada, estabilizada y susceptible de ser multiplexada y
demultiplexada es el transpondedor. El concepto de esta
tecnología de
transmisión queda reflejada en la Figura
1.

Figura
1: Concepto de DWDM.
El medio de
transmisión utilizado en DWDM es la fibra óptica
y, en concreto, la fibra
óptica monomodo. La fibra óptica monomodo,
además de soportar mayores anchos de
banda que el resto medios de transmisión de
señales, ofrece otras muchas
ventajas: baja atenuación, fácil
instalación, inmunidad a interferencias
electromagnéticas, alta seguridad de la señal,
posibilidad de integración, etc.
La fibra óptima para trabajar con sistemas DWDM es la G.655
o NZDSF (Non Zero Dispersion Shifted Fibre);
aunque con canales de 2,5 Gbps, la DWDM se adapta perfectamente a la
fibra
convencional G.652 o SMF (Standard Single
Mode Fibre), que resulta mucho más barata y es la
utilizada en la mayor
parte de las instalaciones hasta la actualidad.
La
principal
ventaja de la tecnología DWDM es el alto ancho de banda que
ofrece. Los
sistemas DWDM para largas distancias comercialmente disponibles en la
actualidad soportan hasta 1,6 Tbps (160 longitudes de onda a 10 Gbps),
superando el cuello de botella alcanzando en SDH/SONET en 10 Gbps.
También cabe
destacar su transparencia, pues en cada una de las longitudes de onda
se pueden
ubicar diferentes tasas de bit y protocolos de las capas superiores, e
incluso
señales previamente multiplexadas por división en
el tiempo o TDM (Time Division Multiplexing).
Recordemos
que en la técnica de multiplexación TDM se
segregan muestras de cada señal en
ranuras temporales que el receptor puede seleccionar mediante un reloj
correctamente sincronizado con el transmisor. Los sistemas instalados
actualmente transportan, por ejemplo: PDH (140/565 Mbps), SDH/SONET
(155/622/2.500/10.000 Mbps), Fast Ethernet (100 Mbps), Gigabit Ethernet
(1.000
Mbps), Fibre Channel (100 Mbps), etc. Por otro lado, aunque los
sistemas DWDM
son relativamente caros debido a la necesidad de componentes
ópticos muy
avanzados, la reducción en equipamiento y fibras, supone una
reducción de
costes relativamente grande en sus inversiones y en su mantenimiento.
Redes DWDM metropolitanas

Las redes DWDM
de larga a distancia suelen tratarse de enlaces punto a punto y, por lo
general, no suelen utilizar ningún tipo de protección. Se pueden distinguir
cuatro tipos de sistemas: el amplificador óptico de línea u OLA (Optical Line Amplifier), el terminal
multiplexor y demultiplexor óptico u OTM (Optical
Terminal Multiplexer), el terminal de inserción y extracción óptico u OADM
(Optical Add and Drop Multiplexers) y
el cross-connect óptico u OXCs (Optical Cross Connects). La misión de un
OLA es amplificar la señal multiplexada en longitud de onda, es decir, sin
ningún tipo de conversión electroóptica. El OTM se encarga de multiplexar (en
transmisión) y demultiplexar (en recepción) los canales ópticos. La misión de
un OADM es extraer información de un determinado canal óptico, e insertar nueva
información sin alterar el resto de canales multiplexados en longitud de onda o
DWDM y sin ningún tipo de conversión electroóptica. Los OADM pueden trabajar
reutilizando o no los canales ópticos y; los actualmente disponibles son por lo
general semifijos, es decir, no es posible determinar mediante el sistema de
gestión asociado si un canal óptico debe continuar a lo largo del sistema de
transmisión, ser extraído o ser insertado. Finalmente, el OXC es un conmutador
de canales entre fibras de entrada y fibras de salida; es, por lo tanto, el
elemento que proporciona mayor flexibilidad en la red y por limitaciones
actuales en la tecnología óptica la mayoría de los dispositivos comercialmente
disponibles realizan conversión electroóptica limitando su transparencia. Las
redes DWDM metropolitanas, a diferencia de las de larga distancia, se basan en
arquitecturas en anillo dadas sus necesidades de flexibilidad. La arquitectura
en anillo, posibilita además, ofrecer a un precio muy económico protección de
canal y de línea. Estas necesidades y las cortas distancias que abarcan,
explican que los únicos sistemas utilizados sean son los OADM, aunque con
diferencias significativas en su diseño respecto a sus equivalentes en el
entorno de largas distancias.
La diferencia
fundamental entre los sistemas DWDM metropolitanos y los de larga distancia es
que no son necesarios amplificares ópticos, con lo cual se consigue un
importante ahorro económico en dichos componentes. Los amplificadores ópticos
más utilizados son los amplificadores de fibra dopada con Erbio o EDFA (Erbium
Doped Filter Amplifier), que permiten amplificar el conjunto de canales
ópticos independientemente de su longitud de onda, tasa binaria y protocolo,
con unas ganancias muy altas; debiendo trabajar para ello en un determinado
ancho espectral y con potencias de entrada de los canales ópticos semejantes
para disminuir los efectos no lineales y el ruido óptico que generan en su
interior. El hecho de trabajar en distancias más cortas, supone también un
menor coste de los láseres utilizados en entornos metropolitanos, pues deben
soportar dispersiones menores que los utilizados en largas distancias.
Por otro lado,
las longitudes de onda utilizadas en los sistemas DWDM de larga distancia
tienen que estar dentro del ancho de banda de los EDFA, que va de 1.530 a 1.625
nm; es decir, abarcan la tercera ventana de comunicaciones ópticas. Las
longitudes de onda utilizadas en los sistemas DWDM metropolitanos, en cambio,
pueden extenderse en toda la banda de 1.280 nm a 1.625 nm; es decir, abarcan la
segunda y tercera ventana de comunicaciones ópticas. Según esto, puesto que el
ancho de banda en el cual se pueden disponer las longitudes de onda es
sensiblemente mayor en el DWDM metropolitano que en el de larga distancia, es
posible utilizar filtros ópticos y láseres menos complejos y baratos. Por
ejemplo, los sistemas DWDM de larga distancia trabajan habitualmente con
desplazamientos de longitudes de onda menores o iguales 0,8 nm (o 100 GHz) y
los metropolitanos superiores a 100 GHz, lo cual supone utilizar láseres con
técnicas de integración más sencillas y con más tolerancia a la temperatura.
Los láseres utilizados en DWDM son los de realimentación distribuida o DFB (Distributed FeedBack), que permiten
obtener canales ópticos muy estables y con un ancho espectral muy pequeño, sin
espúreos, y con unas potencias de salida relativamente altas. En cuanto a
filtros de multiplexación y demultiplexación de canales, los sistemas de larga
distancia utilizan rejillas de guiaondas en forma de matriz o AWG (Arrayed Waveguide Grating), que permiten
acoplar y desacoplar un número relativamente alto de canales ópticos con un
espaciamiento en longitud de onda muy pequeño, con bajas pérdidas y con alto
aislamiento; mientras que los sistemas metropolitanos se basan en componentes
que trabajan con menos canales y más económicos, como los filtros de rejilla de
Bragg o los filtros de interferencia.
Finalmente,
cuando se diseña una red DWDM de larga distancia se deben tener en cuenta los
siguientes parámetros: el balance de potencia o diferencia entre la potencia
emitida por el transmisor y la mínima capaz de recibir el receptor; la
dispersión o ensanchamiento de las longitudes de onda con la distancia
recorrida y que puede dar lugar a su solapamiento; las no linealidades o
espúreos que pueden aparecer debido a la transmisión de altas potencias a
través de la fibra; la ganancia óptima de los amplificadores ópticos o relación
entre la potencia a su entrada y salida en el cual su curva de ganancia es más
plana amplificando por igual a todos los canales; y el ancho de banda de los
amplificadores ópticos o rango de longitudes de onda susceptible de amplificar
sin distorsión. Cuando se diseña una red DWDM metropolitana se debe tener en
cuenta únicamente el balance de potencia; es decir, la diferencia entre la potencia
transmitida por el transpondedor de transmisión y el transpondedor de recepción
correspondiente, teniendo en cuenta también todas las pérdidas asociadas a los
filtros de extracción e inserción de canales por los que pasa el canal óptico
en cuestión. La misión del transpondedor de transmisión es adaptar la longitud
de onda recibida del equipo cliente, a una longitud de onda muy estable
estandarizada por el ITU-T y con una potencia óptica bien determinada, que será
la entrada al multiplexor. El transpondedor de recepción debe recibir el canal
óptico correspondiente procedente del demultiplexor, eliminar el ruido óptico,
reducir la diafonía entre canales y enviarlo al equipo cliente con una potencia
óptica bien determinada y dentro del rango de longitudes de onda susceptibles
de ser recibidas por los detectores ópticos del equipo cliente.
Tecnologías competitivas

Para cubrir
las necesidades de las redes MAN, las tecnologías competitivas son: SDH/SONET,
DWDM metropolitano y Ethernet óptico. Estas tres tecnologías establecerán una
intensa batalla para dominar este mercado y cada una tiene una serie de
ventajas distintivas para los operadores y sus clientes. Otras tecnologías como
FDDI (Fiber Distributed Data Interface)
o ATM (Asyncronous Transfer Mode),
presentan grandes inconvenientes que producirán su declive paulatino en este
mercado.
La tecnología
más utilizada en redes MAN en la actualidad, es SONET (Syncronous Optical NETwork)
del ANSI en Norte América y SDH (Syncronous
Digital Hierarchy)o JDS (Jerarquía Digital Síncrona) del ITU-T en
Europa. Se trata de dos estándares de transmisión digital, en principio a larga
distancia; que resuelven los problemas de compatibilidad entre equipos de
distintos proveedores, la gestión y mantenimiento de los equipos, así como de
la inserción y la extracción de las señales de jerarquías inferiores o de menor
capacidad, presentados por su predecesor, PDH (Plesiochronous Digital Hierarchy) o JDP (Jerarquía Digital Plesiócrona). Tanto PDH, como SONET y SDH, son
tecnologías de transmisión basadas en la multiplexación en el tiempo o TDM (Time Division Multiplexing), que
utilizan la fibra óptica como mero sistema de transmisión; pero que realizan
las funciones de amplificación, encaminamiento, extracción e inserción de
señales, etc. en el dominio eléctrico, a diferencia de la DWDM. La tecnología
de transporte SDH permite diferentes tasas de bit o STM (Synchronous Transport Module), desde STM-1 (155 Mbps) hasta STM-64
(10 Gbps), aunque en breve aparecerán sistemas a SMT-256 (40 Gbps); siendo un
E1 (2 Mbps) o T1 (1,5) la tasa mínima susceptible de manejar. La protección se
ofrece a través de topologías en anillo, posibilitadas gracias a ADMs (Add and Drop Multiplexers) o
multiplexores de extracción e inserción de señales, capaces de reconfigurarse
del fallo de un enlace en menos de 50 ms. Otras características importantes de
SDH son la compatibilidad con la tecnología de transporte precedente, es decir
PDH, la posibilidad de transportar nuevos formatos de señales como ATM (Asyncronous Transfer Mode) o IP (Internet Protocol) utilizando POS (Packet Over SONET), estandarización
mundial, monitorización de errores o calidad de servicio y su potente
funcionalidad de administración.
Ethernet
óptico está tomando una importancia creciente en el entorno MAN. Se trata de
incorporar las ventajas de la óptica respecto al par trenzado de cobre a las
características de simplicidad de Ethernet IEEE 802.2; aprovechando además el
alto conocimiento técnico que se tiene de esta tecnología y su gran base
instalada, constituyendo más del 95% de en redes de área local o LAN (Local Area Networks) en sus modalidades
de 10 y 100 Mbps. Aunque la velocidad de Ethernet óptico en su estado actual en
el mercado es de 1 Gbps, aparecerán las velocidades de 10 y de 40 Gbps a corto
plazo. El Ethernet óptico es escalable, ofrece grandes anchos de banda y es
mucho más económico que SDH/SONET aunque también menos fiable y robusta. Los
sistemas de Ethernet óptico son también capaces de utilizar eficientemente el
ancho de banda; sin embargo, la calidad de servicio o la posibilidad de
priorizar aplicaciones en función de su carácter crítico y tratar adecuadamente
el tráfico multimedia que ofrecen, es muy limitada. Por otro lado, tampoco se
adaptan demasiado bien a las arquitecturas típicas metropolitanas, los anillos,
y las distancias alcanzadas son menores que mediante el resto de tecnologías
competitivas.
Es decir, la
DWDM metropolitana tiene como principales ventajas el enorme ancho de banda que
ofrece y su compatibilidad con SDH/SONET y Gigabit Ethernet. No obstante, no
puede por el momento competir con SDH/SONET en cuanto a calidad de servicio,
estandarización y flexibilidad; ni con Ethernet en cuanto a costes, simplicidad
y universalidad.