La vivienda domótica
Autor:
Ramón Jesús
Millán Tejedor
Publicado
en PC World nº 200, IDG Communications S.A., 2003
Introducción

Estamos ya a
comienzos del siglo XXI, y el futuro que anunciaban hace algunos
años películas
como “Blade Runner”, con alucinantes coches
voladores o robots inteligentes,
hermosos y sensibles (no obstante, no nos engañemos, algunos
tenían también
bastante mala leche) no existe, pero, como veremos a
continuación, la vivienda
de nuestros días, sí se podría
asemejar bastante a la que auguraba el cine
futurista. La casa ideal, aquella en la que podemos disfrutar
plenamente de
nuestro tiempo de ocio sin ser necesario preocuparse de limpiar, poner
lavadoras o saber si hay que hacer la compra, es ya una realidad
gracias a las
nuevas tecnologías de la información y de las
comunicaciones.
En
este
contexto, aparece la palabra domótica, referida a la ciencia
y a los elementos
desarrollados por ella que proporcionan algún nivel de
automatización o
automatismo dentro de la casa; pudiendo ser desde un simple
temporizador para
encender y apagar una luz o aparato a una hora determinada, hasta los
más
complejos sistemas capaces de interactuar con cualquier elemento
eléctrico de
la casa. La vivienda domótica es, por lo tanto, aquella que
integra una serie
de automatismos en materia de electricidad, electrónica,
robótica, informática
y telecomunicaciones; con el objetivo de asegurar al usuario un aumento
del
confort, de la seguridad, del ahorro energético, de las
facilidades de
comunicación, etc.
El
número de
viviendas domotizadas es todavía relativamente bajo respecto
al total de
viviendas, no obstante, el interés en su
adopción, está creciendo progresivamente.
Por otro lado, la reducción de los precios de los productos
domóticos, ha hecho
del hogar digital un sueño asequible. Del mismo modo en que
en nuestros días no
es aceptable que una vivienda no tenga corriente eléctrica o
agua corriente,
dentro de muy poco no se concebirán viviendas que no
estén mínimamente
domotizadas.
Incorporación
de la domótica a la vivienda

Los
sistemas
domóticos pueden ser introducidos tanto en la vivienda
existente, como en la
vivienda de nueva construcción, siendo en este
último caso la introducción
evidentemente más barata. La oferta actual de productos y
servicios domóticos
es atractiva y se adapta a cualquier topología de vivienda o
edificio
(viviendas particulares, oficinas, hoteles, hospitales, colegios,
universidades,
etc.), ya sea existente o de nueva construcción.
En el caso de
viviendas de nueva construcción o de
rehabilitación profunda, se recomienda la
colocación de un cableado específico que
transmita la información necesaria
entre los diferentes elementos del sistema. La normativa actual obliga
a todos
los edificios de nueva construcción a contar con unas
instalaciones mínimas de
telecomunicaciones, que pueden ampliarse fácilmente para
albergar sistemas
domóticos que permitan la automatización de
funciones en el hogar. En el caso
de viviendas existentes, los requisitos de instalación son
mínimos, ya que es
posible aprovechar la red eléctrica de la vivienda o
utilizar tecnologías
inalámbricas como medio de transmisión. En
cualquier caso, los mecanismos de
uso son actualmente sencillos y su coste se ha reducido sensiblemente
en los
últimos años.
Dentro
del
sistema domótico de la vivienda, distinguimos los siguientes
elementos: la
pasarela residencial; el sistema de control centralizado; y una serie
de
sensores, interruptores, actuadores, ordenadores personales,
electrodomésticos
y aparatos electrónicos distribuidos en las distintas zonas
de la vivienda.
Las
pasarelas
residenciales son las encargadas de adaptar los protocolos y flujos de
datos de
Internet a la red interna de datos y control de la vivienda,
además de permitir
que varios ordenadores o dispositivos compartan información,
periféricos y
acceso único a Internet. La pasarela residencial
deberá también actuar como
cortafuegos, impidiendo que los intrusos puedan acceder a la red
interna de la
vivienda. La pasarela permitirá así no
sólo el telecontrol de la vivienda, sino
además el entretenimiento, el comercio
electrónico, o el cuidado de personas
discapacitadas, entre otros. De todas las tecnologías de
acceso a Internet
actualmente disponibles, son especialmente interesantes las de banda
ancha
(ADSL, cable, LMDS, satélite, PLC o GPRS) que permiten,
además de navegar por
Internet a alta velocidad y acceder a otros servicios multimedia, estar
permanentemente conectado. Esto último es muy importante
para aplicaciones como
la telemetría y el telecontrol, evitando así el
lento proceso de marcado y
establecimiento de las tecnologías convencionales (RTB, RDSI
o GSM).
El
sistema de
control centralizado, a veces integrado en la propia pasarela, es un
cerebro
electrónico encargado de gestionar y controlar todos y cada
uno de los
elementos de la red domótica. Este dispositivo puede ser
gestionado por el
usuario mediante un intuitivo navegador, accesible mediante una
pantalla
táctil, un mando a distancia o a través del
teléfono móvil o de Internet. Es
decir, el usuario puede controlar remotamente cada uno de los sistemas
instalados en la vivienda y recibir cualquier incidencia que se
produzca en los
mismos, actuando en consecuencia.
Dentro
de la
red de la vivienda, se ha de distinguir entre la red de datos y la de
control.
La red de datos residencial es la utilizada para el intercambio de
información
(audio, vídeo y datos) entre los dispositivos de la
vivienda, asegurando la
interoperabilidad. Esta red estará compuesta por varias
tecnologías operando
simultáneamente según los dispositivos a
conectar, pudiendo utilizar como medio
físico: nuevo cableado (Ethernet, RS-232 o USB), la red
telefónica (HomePNA),
la red eléctrica (HomePlug), o vía radio
(Bluetooth, HomeRF o IEEE-802.11). Por
otro lado, la red residencial de control, de menor ancho de banda,
sólo será
utilizada para aplicaciones de automatización y control en
la vivienda. Se
tienen varios protocolos de control distribuido estándar
(LonWorks/LonTalk,
X-10, Konnex, EHS, EIB, etc.), la mayoría de los cuales
soportan cualquier
medio físico. La razón por la que la red de
control no utiliza TCP/IP, es que
este protocolo fue diseñado para transferir grandes
cantidades de información,
principalmente entre redes distantes poco fiables e inseguras, por lo
que
necesita varios octetos de control para la transferencia de
información. Por el
contrario, los protocolos mencionados minimizan los campos de control;
ya que,
por ejemplo, para encender y apagar una luz, basta con una orden
codificada de
un par de octetos.

Figura
1: Elementos de una vivienda domótica.
Beneficios de la
domótica

La instalación
de una vivienda domótica
proporciona un sinfín de beneficios y ventajas inalcanzables
mediante una
vivienda tradicional. Las principales razones para instalar un sistema
inteligente en la vivienda serían, por: seguridad,
comodidad, ahorro energético
y ocio. Pero, sin duda, estas cuatro razones mencionadas se reducen a
una sola,
por aumento de la calidad de vida. Seguidamente, estudiaremos las
principales
aplicaciones de la domótica, presentando ejemplos de
productos o dispositivos
que permiten, en nuestros días, conseguir la
satisfacción de las necesidades de
los usuarios a un precio cada vez más competitivo.
La
seguridad
La
seguridad
es la aplicación que más está ayudando
a introducir sistemas domóticos en el
hogar. Evidentemente, el incremento de la seguridad en el hogar, no
sólo
repercute en la protección de la mayor parte de nuestros
bienes particulares,
sino también en nuestra propia protección
personal.
Las últimas
innovaciones en cuanto a control de intrusión ofrecen
alarmas de seguridad sin
cables que se instalan en cuestión de minutos, los cuales
funcionan incluso si
el ladrón ha cortado la línea
telefónica. Para evitar que los observadores
externos noten que la casa está desocupada durante largos
períodos de tiempo,
el sistema memoriza la secuencia de acciones habituales en la vivienda
y es
capaz de simular la presencia de personas (apaga y enciende luces, abre
y cierra
persianas, etc.). El sistema de control de acceso es también
especialmente
interesante para no tener que dejar las llaves al servicio de limpieza
o a
cualquier técnico reparador, ya que la vivienda puede ser
abierta remotamente
desde el móvil por el dueño. La última
novedad en este campo, son los sistemas
que controlan la entrada mediante la lectura de la huella dactilar,
permitiendo
el paso un día específico a unas horas concretas
y que nos informan de la hora
a la que se ha accedido en nuestra vivienda.
La presencia
de detectores y cámaras distribuidas en puntos clave del
edificio permiten
avisar además al usuario de posibles catástrofes
(incendios, escapes de agua,
fugas de gas, cortes de electricidad, etc.), incluso si está
fuera de casa;
pero lo que es más importante, permiten también
generar una acción, como cortar
una llave de paso para detener una fuga de agua reduciendo
así su gravedad. Las
cámaras posibilitarán también
controlar a los niños o a su bebé mientras duerme
desde cualquier lugar.
Por
otro lado,
entre las personas mayores y los colectivos con algún tipo
de discapacidad
física es cada vez más frecuente el uso de una
alarma médica, un sistema que
permite estar conectado en todo momento con personal sanitario o con
nuestro
teléfono móvil.

Figura
2: Televigilancia remota de la vivienda.
La
comodidad
Los países
más
desarrollados, debido al aumento de la esperanza de vida,
están sufriendo un
incremento importante de la tercera edad. Este colectivo, junto a las
personas
con algún tipo de discapacidad, podrán gobernar
toda la vivienda domótica desde
una único punto de control, realizando
rápidamente tareas como: regular la
temperatura de la calefacción o el aire acondicionado,
controlar el cierre y
apertura de cortinas y persianas, controlar
el apagado o encendido general de todas las luces de la
vivienda o del
sistema de riego del jardín, integrar el videoportero con la
televisión del
salón, etc.). Por otro lado, la incorporación de
sensores y actuadores por toda
la vivienda, permite disfrutar de aplicaciones como la
automatización del apagado
o encendido en cada punto de luz.
En la mejora
de la comodidad en el hogar, son especialmente importantes los
electrodomésticos inteligentes. La introducción
de la tecnología digital en
electrodomésticos tan comunes como lavadoras, lavavajillas,
frigoríficos,
hornos, microondas, aspiradoras, etc., ha dado lugar a una nueva
generación de
dispositivos que combinan las funciones tradicionales de cada uno, con
sistemas
de procesamiento, automatización y control adicionales. Por
ejemplo, los nuevos
frigoríficos interactivos, presentan típicamente
una pantalla digital ubicada
en el frontal del mismo, con el que se realiza la
comunicación con el usuario,
que podrá: seleccionar la temperatura concreta a la que se
quieren mantener los
alimentos, visualizar un resumen de los de los alimentos disponibles y
su fecha
de caducidad sin necesidad de abrir la puerta,
recordarle las citas importantes, etc. El acceso a todas
estas funciones
puede ser realizado también a través de Internet
o el teléfono móvil. El resto
de electrodomésticos incorporan avances de este estilo y, en
estos momentos, el
principal inconveniente que presentan todos ellos, es su alto precio,
por lo
que restará aún algún tiempo hasta que
se introduzcan masivamente en nuestras
casas.
La
última
novedad en este campo, son los robots inteligentes. Gracias a su
capacidad de
reconocer obstáculos mediante ultrasonidos y una
cámara de fotos incorporada
capaz de girar 180º, el robot controla y vigila la casa sin
dañar los muebles o
paredes; pudiendo, entre otras muchas cosas, tomar fotos cuando detecta
situaciones anómalas y enviárselas al
móvil del propietario, o avisarle de la
presencia de intrusos, los cuales detecta mediante un software de
reconocimiento facial.

Figura
2: Electrodomésticos y robots inteligentes.
El
ahorro energético
La creciente
conciencia ecológica que están adquiriendo los
ciudadanos y las
administraciones públicas, facilitará la
introducción de soluciones domóticas
que permitan incrementar el ahorro energético.
Evidentemente, esta optimización
del consumo de recursos naturales escasos como la energía y
agua, redundará,
además de en un mejor medio ambiente para todos, en un
considerable ahorro
económico para los usuarios de la vivienda, de alrededor del
25%.
Los sistemas
inteligentes de control centralizado de la vivienda, permiten gestionar
el
sistema de calefacción y climatización por zonas
optimizando el consumo
energético en función de la temperatura mediante
la regulación carga-descarga
de los acumuladores por sondas de temperatura exterior e interior,
activación
de los electrodomésticos en horas de tarifa nocturna,
desconexión de líneas no
prioritarias antes de alcanzar la potencia contratada,
regulación de la
intensidad luminosa según el nivel de luz ambiente,
desactivación de la
iluminación o cierre de grifos si no se detecta presencia en
un determinado
tiempo, etc.
Los
electrodomésticos de última generación
incorporan además diversos avances
tecnológicos que mejoran la degradación sufrida
al medio ambiente. Por ejemplo,
los lavavajillas actuales de gama alta disponen de una
función de lavado a
media carga para optimizar el consumo de agua, tienen unos niveles de
ruido
relativamente bajos, y reducen enormemente el consumo de agua,
electricidad y
jabón sin afectar a la eficacia del lavado. Los lavavajillas
más avanzados son
capaces incluso de optimizar de manera automática cada
lavado y realizar el más
eficiente de sus programas en función de la suciedad o nivel
de carga. Las
mejoras incorporadas por el resto de electrodomésticos son
semejantes a las del
lavavajillas, así los hornos cocinan más
rápidamente de forma tradicional, los
frigoríficos utilizan cada vez más sustancias
refrigerantes ecológicas como el
R600a (a diferencia del CFC que daña el ozono o el R134a que
propicia el efecto
invernadero), etc.
El
ocio
Las
nuevas tecnologías
han cambiado los hábitos de vida de muchas personas,
posibilitando que cada vez
la gente disfrute más plenamente de su tiempo de ocio. La
incorporación de
avanzados sistemas de telecomunicaciones en la vivienda han hecho ya
una
realidad aplicaciones como: el teletrabajo, la formación a
distancia, la
telebanca, el comercio electrónico, etc. Esto ha permitido a
muchas personas,
realizar todas estas actividades desde su propia casa; es decir,
más
cómodamente, en unos horarios más flexibles y sin
necesidad de perder tiempo y
dinero en los dichosos desplazamientos.
Por
otro lado,
los jóvenes han cambiado drásticamente la manera
de comunicarse y divertirse,
aumentando el tiempo dedicado a actividades de ocio dentro del hogar,
como: ver
la televisión, escuchar música, jugar con
videojuegos o navegar por Internet.
Este colectivo se beneficiará especialmente del acceso
rápido y seguro a
Internet que requiere la vivienda domótica, accediendo a
nuevas formas de
diversión, como: los videojuegos en red, el video bajo
demanda, la
videoconferencia, los canales de radio de todo el mundo, etc. Sin
olvidar
tampoco, los nuevos aparatos electrónicos que permiten
disfrutar del cine en
casa, la radio o televisión digital, etc.

Figura 3: Salón de una vivienda domótica.
La domótica en
España

El mercado
español de la domótica ha seguido una
evolución lenta pero constante y, este
año, una vez superadas las principales barreras que
impedían su desarrollo, se
espera el despegue de este sector.
En primer
lugar, ha aparecido nuevas empresas que operan de forma exclusiva en el
campo
de la domótica, disponiendo de una oferta atractiva de
servicios y
productos para el usuario. Entre estas
empresas cabe destacar: Casadomo
Soluciones S.L., Domodesk
S.L, Domótica
Soluciones
Integrales S.L., y
Domótica
Viva S.L.
Se han creado además, asociaciones como AIDA - Asociación de
Inmótica y
Domótica Avanzada- y
CEDOM
-Asociación Española de Domótica-,
cuyo principal objetivo es fomentar el conocimiento y desarrollo de la
domótica
entre los promotores, constructores y usuarios españoles.
Para este fin, han
sido especialmente importantes las conferencias, seminarios y foros,
organizados para difundir la domótica; como por ejemplo:
“Interdomo”, “Congreso
Nacional de Arquitectura y Domótica”, etc.
También han aparecido diversos
artículos en prensa general y especializada, popularizando
las ventajas de la
vivienda domótica. Por otro lado, la realización
de diversos estudios y proyectos
por todo el territorio nacional (“Habitat 2010”
coordinado por el Institut Cerdá,
“Estudio Casa Internet sobre Vivienda
y Tecnología” realizado por Cisco Systems y
Vallehermoso, “Hogar.es” coordinado
por Telefónica, etc.), ha permitido conocer las necesidades
de los usuarios y
han puesto de manifiesto el enorme interés de la sociedad
española por el hogar
digital. La oferta de productos domóticos es,
además, cada vez más amplia, y se
ha reducido considerablemente su tamaño, coste y
complejidad. Entre los
fabricantes más importantes están: Fagor,
Honeywell,
LG
Electronics,
Samsung,
etc. Finalmente, han aparecido protocolos de
comunicaciones estandarizados internacionalmente (X-10, Konnex,
LonWorks/LonTalk, etc.) que han permitido el diseño de
equipos domésticos más
flexibles y con nuevas prestaciones de control y
comunicación.
Por
otro lado,
existen diversas razones económicas y
sociodemográficas para considerar la
domótica como un mercado de especial potencialidad en
España, siendo muchas de
ellas comunes a todos los países desarrollados. La primera
de ellas, es el
enorme poder del sector inmobiliario, dirigido por el continuo
incremento del
precio de la vivienda, que ha aumentado desde 1998 al 2002 un 53% de
acuerdo
con el Ministerio de Fomento. El enorme atractivo de este sector ha
propiciado
un mercado caracterizado por unas pocas promotoras de rango nacional
con
grandes recursos financieros, lo cual facilitará la
incorporación de
infraestructuras y equipamientos novedosos en las viviendas de nueva
promoción
que redunden en una clara diferenciación del producto
inmobiliario atendiendo a
las crecientes necesidades de su usuario. Es de destacar
también, el alto
porcentaje de personas mayores o con algún tipo de
discapacidad; personas que
pasan más tiempo en su hogar y que demandan servicios que
incrementen su
bienestar y seguridad. Según los datos del Instituto
Nacional de Estadística,
en la actualidad, el 21% de los españoles, más de
siete millones de personas,
tiene más de 60 años; dentro de 25
años, un tercio de la población
española
superará esta edad. El número de discapacitados
es también bastante elevado, de
alrededor de tres millones y medio. Del mismo modo, la
incorporación de la
mujer al trabajo, ayudará a que las familias adquieran
productos que les
faciliten las tareas domésticas, como por ejemplo, los
electrodomésticos
inteligentes. En la actualidad, el 38% de los algo más de
dieciséis millones de
trabajadores españoles son ya mujeres y este porcentaje no
para de crecer. Es
más, como demuestran los resultados de recientes encuestas
del Centro de
Investigaciones Sociológicas, la juventud
española es ahora incluso más casera
que hace unos años, pasando una gran parte de su tiempo
libre viendo la
televisión, leyendo, jugando a videojuegos, etc. Finalmente,
si tenemos en
cuenta que la seguridad del hogar es, sin lugar a dudas, la
función más
valorada de la vivienda domótica, su introducción
en nuestro país sería
bastante sencilla; según los datos del Ministerio del
Interior se producen más
de nueve robos por hora en las casas españolas, siguiendo un
incremento
alarmante en los últimos años.