Seguridad en Internet y cortafuegos (II)
Autor:
Ramón Jesús
Millán Tejedor
Publicado
en Windows NT/2000 Actual nº 10, Prensa Técnica
S.A., 1999
Arquitecturas
de red de los cortafuegos

Recuerde,
que al igual que el resto de
los sistemas de seguridad, ninguno de los modelos de cortafuegos
citados es totalmente
seguro. Por supuesto hay más modelos posibles, y como
siempre se tratará de
encontrar un buen compromiso entre seguridad y facilidad de uso.
Cortafuegos
de pasarela
En las redes TCP/IP el término
pasarela con múltiples interfaces de red describe una
máquina que tiene
tarjetas múltiples de interfaz de red, donde en general cada
tarjeta se conecta
a una red.

Figura
3: Cortafuegos de pasarela.
Si
la función de encaminamiento de la pasarela de múltiples
interfaces está inhabilitada, la
pasarela o máquina puente puede aislar por completo el
tráfico de la red
interna y la red externa a la que se conecta. Se podría
tratar de un
encaminador apantallado, que opera en el nivel de red y basa sus
actuaciones en
el contenido de las cabeceras TCP/IP. Como hemos visto es la forma
más rápida,
flexible y barata de cortafuegos, pero también la
más vulnerable a ataques y
con serias deficiencias ya presentadas. Por lo tanto, en la actualidad
se basa
en un ordenador con dos tarjetas o más tarjetas de red (dual-homed host o multi-homed
host) y un software específico llamado proxy
que se encaga de realizar el transvase de información entre
ambas aplicaciones.
Es decir, aunque la máquina puente aísle el
tráfico entre la red interna e
Internet, cada red procesará sus aplicaciones en la pasarela
de dos bases y si
las aplicaciones lo permiten, las redes también pueden
compartir datos. Este es
el caso representado en la Figura 3.
Un servidor o host
bastión es un punto de la red crítico en cuanto a
seguridad, debido a que si su
seguridad es violada nuestra red puede verse comprometida. Es el punto central para la seguridad en la red de
una organización y, por su función,
debe estar muy bien protegido y
sometido a auditorias regularmente. Como en este esquema el servidor
bastión
coincide con la máquina puente entre la Intranet e Internet,
además de
inhabilitar el envío IP, se debe eliminar de la pasarela
todos los programas,
útiles y servicios que puedan ser peligrosos en manos de un
intruso . Si la
máquina puente falla, la red interna no tendrá
defensa ante futuros intrusos (por
ejemplo, si el intruso obtiene suficientes privilegios del sistema,
podrá
cambiar el valor e la variable ipforwarding
y habilitar el envío IP, con el cual se ignorará
el mecanismo del sistema de
protección.), a menos que el problema se detecte y corrija
con rapidez.
Cortafuegos
con encaminador supervisor
En
el esquema visto en primer lugar, puesto que el
servidor de bastión es el punto de entrada y de salida a
Internet, red externa
no confiable, casi siempre están sujetos a invasiones. Por
lo tanto, por lo
general se coloca otra primera línea de defensa entre la red
externa no
confiable y la interna. Esta línea la suele proporcionar un
encaminador
apantallado creándose un área denominada DMZ (De militarized Zone). En esta área se
puede colocar el servidor Web
externo, el servidor FTP, y otros que se estimen oportunos destinados a
los
usuarios externos.
En
el ejemplo presentado en la
Figura 4, sólo una interfaz de red del servidor
bastión está configurada y
conectada a la red interna. Uno de los puertos del encaminador
apantallado está
conectado a Internet y el otro a la Intranet. El encaminador
apantallado se
debe configurar para que envíe primero hacia el servidor
bastión todo el
tráfico recibido de Internet hacia la Intranet. Antes de
enviar el tráfico
hasta el bastión, el encaminador aplicará sus
reglas de filtro en el tráfico
del paquete. Sólo el tráfico de red que pase
tales reglas será dirigido hacia
el servidor bastión, el resto del tráfico
será rechazado. Un intruso necesita
primero penetrar en el encaminador apantallado y, si lo logra, debe
enfrentarse
con el servidor bastión. El servidor bastión
utiliza funciones a nivel de
aplicación para determinar si las solicitudes hacia y desde
Internet se
aceptarán o negarán. Si la solicitud pasa el
escrutinio del servidor bastión,
se enviará a la red Interna para el tráfico de
entrada. Para el tráfico de
salida, las solicitudes se enviarán al encaminador
apantallado.

Figura
4: Cortafuegos con un encaminador supervisor.
Cortafuegos
de subred supervisada
Otro tipo de
configuración de
cortafuegos se tiene creando un segmento de red aislado, considerado
DMZ, que
sea la única forma de comunicación entre la
Intranet e Internet. A este
segmento se conectan, por un lado, la red interna con los usuarios de
la
empresa a través de un encaminador apantallado interno y por
otro, también a
través de un encaminador, Internet. En este mismo segmento
se encuentra el
bastión. Los encaminadores deben estar configurados para
encaminar u recibir el
tráfico desde y hasta el servidor bastión. Esta
configuración es la
representrada en la Figura 5.
La
organización colocará algunos
servidores en la DMZ externa y mantendrá los más
delicados detrás del
encaminador interior. Si una empresa quiere proporcionar acceso
completo a una
gran variedad de servicios, como FTP anónimo, Gopher y WWW,
puede proveer
ciertos servidores en la DMZ exterior. El encaminador apantallado
interno no
debe confiar en ningún tráfico generado desde
estos servidores.

Figura
5: Cortafuegos de subred supervisada.
La
utilización de en vez de un
segundo encaminador de selección de otro bastión
mejora la seguridad. En
general estos esquemas se utilizan en Intranets grandes, dando a cada
bastión
la responsabilidad de un grupo administrativo diferente. Esto asegura
que los
errores de un grupo de administradores no los repiten el resto de
administradores. Todos los grupos deberán compartir
información acerca de las
debilidades descubiertas en los servidores bastión.
Esta arquitectura es la
utilizada para filtrar DNS. El CERT (Computer
Emergency Response Team) recomienda filtrar siempre DNS (Domain Name Service) para evitar las
transferencias de zonas, permitiendo el acceso al mismo
únicamente a servidores
de nombres secundarios conocidos para no permitir que los intrusos
puedan
obtener inteligencia relacionada con nuestra red (estructura de
distribución de
correo, detalles hardware, versiones de sistemas
operativos…). Una forma de
limitar la cantidad de información que es accesible desde el
exterior, es utilizar
dos servidores de nombres separados por el filtro de paquetes o
encaminador
apantallado: el servidor externo o aparente
contiene sólo los datos que se quieren hacer visibles a
Internet (direcciones
de unos pocos servidores, las pasarelas…) y el interior o real contiene toda la
información necesaria para administrar la
Intranet. El servidor aparente y el real son definidos como servidores
de
dominio, pero el aparente sólo interacciona con clientes de
Internet y el real
con los de la Intranet. Cuando el servidor interno no pueda resolver
una
petición de un cliente externo relativa a una
dirección Internet, deberá
configurarse para que redirija ésta al servidor externo. El
filtro de paquetes
tiene por fin impedir que ninguna petición del exterior
llegue al servidor
interno (para que nadie pueda acceder a información local)
así como asegurar
que los ordenadores internos no puedan solicitar información
si no es a través
del servidor interno (para evitar que puedan ser engañados
por servidores
ajenos falsos), aunque si debe permitir pasar información
entre ambos
servidores DNS.
Los
clientes internos así sólo pueden obtener
información del servidor privado, que
contiene toda la información local necesaria y que
obtendrá la información
externa del servidor exterior en caso de necesidad. Los clientes
externos, sólo
sabrán de la existencia del servidor exterior y
sólo podrán acceder a él,
debido al filtro de paquetes. Éste servidor sólo
proporciona información de que
dispone y al considerarse autorizado terminará toda
petición externa, denegando
cualquier información adicional.
Elección
e instalación
del cortafuegos

Antes de
elegir e instalar un cortafuegos, hay
que
decidir la
política de acceso
que se quiere establecer y diseñar una estrategia
que se ciña a la misma. Es decir, en primer lugar hay que
fijar
el tipo de
controles que se desean establecer, asegurándose bien de que
éstos reflejan
fielmente las necesidades de protección de los usuarios. El
cortafuegos debe estar integrado perfctamente con el resto de sistemas
de seguridad de ordenadores y redes, pudiendo invocar
dinámicamente invocando
dinámicamente por ejemplo
applets Java o escaners
de virus propios o de teceros cuando se detecte un invasor.
Además
de establecer las normas de acceso, es preciso también
definir cuánta
información se desea almacenar acerca de las acciones que
realiza o detecta el
cortafuegos para su posterior revisión o
análisis, de la que dependerán las
necesidades de almacenamiento y capacidad de proceso del equipo,
así como el
personal para mantener y analizar dicha información.
La
elección del
cortafuegos más
apropiado versará sobre los siguientes factores:
- Debe adecuarse a la política de
seguridad elegida.
- Soporte de una política tipo negar
todo menos lo
permitido específicamente.
- Debe ser flexible y extensible.
- Debe emplear una versión segura
del sistema
operativo.
- Lenguaje de
filtrado flexible, sencillo y potente, pudiendo filtrar por protocolo y
dirección.
- Sistemas de verificación de
identidad avanzados.
- Proxy para FTP, Telnet, SMTP, NNTP, X, HTTP y Gopher.
- Soporte para servidores públicos.
- Capacidad de concentrar sistemas de acceso
remoto.
- Debe ser lo más
económico posible.
- Fácil de instalar, configurar y
mantener.
- Debe suponer
una baja sobrecarga al sistema.
Existen
muchos
sistemas de control (Border Ware Firewall de Border Network, Cyber
Guard de Harris, Net SP-SNG e IC-SNG de IBM, Network Translation de
PIX-Cisco, TIS Firewall Toolkit Internet Firewall the Truste
Information System, Global Secure WebServer de FTP Software,
Interceptor Firewall de Technologic, etc.), tanto comerciales como de
dominio
público,
con un amplio rango de costes y funcionalidad. En la Tabla 1 se
presentan algunos de los cortafuegos y paquetes de seguridad
más
conocidos. La única forma razonable de
decidirse por un
cortafuegos es
analizar todos los productos, su coste (tanto inmediato como de
mantenimiento a
corto y largo plazo), sus propiedades, rendimiento, y la medida en que
se
satisfacen sus necesidades.
Ha
de
mentalizarse de que no hay ninguna solución completamente
segura, por lo que es
recomendable establecer varios perímetros de
contención, de modo que si uno de
ellos es comprometido, aún queden otros niveles secundarios
por superar. Todo
dependerá del nivel de seguridad necesario, y de la
complejidad deseada, la
cual aunque disminuye la vulnerabilidad, aumenta el coste de
mantenimiento.

Figura
6: Aspecto del cortafuegos Cisco PIF Firewall.
Configuración
y mantenimiento del cortafuegos

Una
vez instalado un cortafuegos, debemos aprender bien su configuración
y funcionamiento: protocolos que se desean controlar y repercusiones
que las decisiones de filtrado puedan tener. Puesto
que
cada producto tiene sus particularidades, es
necesario leer detenidamente el
manual. No es bueno recurrir a otras personas expertas, pero ajenas a
nuestras
necesidades y cuya compresión de las mismas sólo
sea superficial. Del mismo modo, tampoco es
recomendable dejarla en manos de alguien que conoce perfectamente las
políticas
a establecer, pero ignora el funcionamiento del equipo y las
repercusiones que
éste pueda tener.
Los objetivos
del mantenimiento
son varios:
vigilar el correcto funcionamiento del sistema, verificar posibles
cambios en
las pautas de conducta o tráfico que requieran una
consideración especial y,
finalmente, introducir modificaciones en la configuración
para adecuarla a las
necesidades cambiantes de nuestros usuarios.
De hecho,
son todos los factores implicados en el sistema de seguridad los
que deben ser constantemente vigilados y mantenidos al día,
no sólo el
cortafuegos, estableciendo una política común y
administrando los sistemas
centralmente.